Banality

La publicidad nos hace llorar mientras la vida nos resulta indiferente.
Nuestros perros duermen más tranquilos que sus hijos.
Creemos en lo que no vemos mientras apartamos la mirada para no creer lo que vemos.

Ceremony

Rijeka

Mis amigos permanecen en silencio. No es un estado de dolor, aunque su ausencia me entristece en ocasiones {o me despierta ese algo nostálgico/genético de los nacidos junto al Atlántico}. Tampoco se trata de un silencio literal, porque aunque tiene lugar una ausencia de sonido ocurre sobre una superficie en la que la comunicación suele no ser verbal. No porque no sea querida, sino porque no es estrictamente necesaria.

Lo que me lleva a comprobar que mis amigos más queridos son aquellos con los que menos hablo [sin que esté todo dicho] [aunque se haya conversado sobre todo, incluso sobre lo prohibido si lo hubiera aunque no es el caso] siendo ellos los únicos con los que siempre me apetece.

Pero esto se refiere al sonido, que no necesitamos aunque nos guste. En este momento en el que todos andamos encerrados en nuestras cosas porque nos va la vida en ello.

Antes de ir a dormir

La paciencia nos traiciona {o nosotros a ella}. Porque esperamos, siempre lo hacemos, siempre lo hago, que ocurra algo. Uno es paciente en la espera y trata de mantener la calma; hasta descubrir que no se trata de permanecer quieto y aguardar, sino que el secreto el paciente en la actividad del que logra más que la tranquilidad del que aguarda.
[En realidad la paciencia carece de sentido porque conlleva una expectativa, algo que será]
[Algo que siempre es lo que tiene que ser en un momento dado y, por lo tanto, ajeno a nuestro deseo envuelto en aparente sosiego]

Esperar no es hacer. A no ser que se espere aceptando lo inevitable, en ese momento en el que todo es bienvenido sea cual sea su naturaleza.