Yo no sería nada sin este ojo. Él me trajo de vuelta desde el mundo de los muertos.
photographer
La fotografía es, antes que nada, una manera de mirar. No es la mirada misma.
Susan Sontag
¿Cuántas vueltas he podido darle a esa frase?. Y no me refiero a la dialéctica. Esa manera de mirar no es cualquier cosa. Es algo vital. Habla de la verdad, del conocimiento, de la realidad en su sentido más profundo incluyendo, por supuesto, el dolor. Es una frase trampa. Cualquiera que la lea cree entenderla. Cualquiera que la entienda sentirá un escalofrío.
En el segundo caso me encontré con un acto premeditado. Un encuentro de una noche aburrida en un local saturado de ambientador barato; frío, innecesario, físico. Andaba huyendo entre cuerpos ocasionales y me precipité hacia un monstruo compuesto de cáscara por dentro y por fuera. Era eso que algunos hombres llaman una mujer con experiencia.
Y pienso en esas personas. Más que pensar las observo, porque no existe compasión suficiente para cerrar tantas heridas. Se han perdido más allá de los límites y vagan, aparentemente vivas, por la tierra esperando un golpe de suerte que no llega, un amor que no tuvieron, un deseo al que renunciaron. Más que pensar las fotografío. El dolor es un imán que desconocen, que niegan, que esconden. Más que pensar, documento una evidencia.
Intentan por muchos caminos pervertir la belleza. Son ciegas y sordas.
Fotografío lo que amo. No hay ninguna imagen de ellas que merezca la pena ser conservada.
Sus ojos muestran ese vacío. Esa basura que contuve, esa pared que empujé con fuerza y sin éxito.
Y que cayó.
Pero ya me había ido.
Una nueva cámara. Negra. Pequeña. Fácil de esconder. Silenciosa pero capaz, humilde pero profesional. Discreta ladrona de paisajes y de vidas.
Me muero de ganas de viajar con ella y con ella.
Rescatar imágenes pasadas. La vieja carpeta de los negativos, unos cuantos carretes, no muchos, los que quedaron, que podrían haber muerto, podrían haber desaparecido en uno de tantos desprecios.