Magnitud

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Basta que nos muestren un reloj para que pensemos que mientras la aguja se mueve ante nuestros ojos algo está ocurriendo en algún lugar al que no podemos acceder. Se trata sólo de un objeto al que damos un significado. Nos dice que esperemos, no que esperemos mirándolo, {que es lo que ocurre en ese intervalo en el que creemos ver cómo pasa el tiempo}. Y no es eso. Es sólo una máquina que simula un movimiento. No es tiempo, ni ocurre. Aunque sea una medición.

Inferencia

  • Ser bueno no conlleva recibir un trato bondadoso. Más bien atrae a quienes actúan de forma contraria y conlleva la aceptación de mucho más dolor del necesario.
  • Si miramos en el fondo del desprecio {de ese desprecio concreto} siempre vemos el corazón podrido de quien causa daño. Aunque su contemplación {la comprensión de lo que su alma no entiende (qué paradoja, sólo conoce el origen del mal quien lo sufre)} no nos libra del castigo sino que multiplica su presencia como sal en una herida.
  • Es entonces cuando esa persona se acerca a nosotros para acariciarnos. Es en ese momento cuando despreciamos nuestra bondad y una capa viscosa se adhiere a nuestros ojos. Es ese día {o esa secuencia de tiempo} cuando alguien dice envidiar nuestra felicidad. Cuando ya la hemos perdido.

Policontextos

  • ¿Qué queremos decir cuando decimos que necesitamos algo? {sino que esperamos ser escuchados} {sino que deseamos ser vistos o tenidos en cuenta} {sino que existe un agujero en algún lugar de nuestro interior para el que no tenemos respuesta o no queremos tenerla}
  • ¿Por qué no leemos a Montaigne?. Tal vez es contradictorio. Incluso hacerse una pregunta de este tipo. Cualquier considera que es bueno leerlo aunque no sepa nada de su obra, pero cree de utilidad saberlo {siempre y cuando sean otros} (claro, los que no lo necesitan; los que no quieren o los que ya lo conocen. Y, en cualquier caso, carece de valor). La lectura no garantiza el entendimiento y éste no hace lo propio con el conocimiento que, a su vez, puede desentenderse de la sabiduría. La mayor enseñanza de Montaigne [o de cualquier otro, lo cito porque resulta pedante (aunque no debiera resultarlo)] es que se puede prescindir de toda enseñanza. Es aprender lo que nos enseña.
  • Luego (o ahora) no es relevante necesitar, sino obvio.  No habría nada que añadir. Mostrar nuestra existencia ya es estar necesitado. ¿Qué somos sino una necesidad?.
  • Sin posesiones seríamos libres y podríamos dar lo que tenemos [aquello que comienza en lo que no necesitamos tener] {aquello que sólo tarde y mal aprendemos} [en el lecho del dolor] {en la angustia de la pérdida} (al final del camino). En ese punto donde todo y nada son la misma cosa. [Donde nos arrepentimos de haber dicho que necesitábamos algo] {Lo hubiéramos cambiado por una mirada a nuestro alrededor}
  • O por un pensamiento humilde.

Un día X

  • Me voy y ella duerme tranquila [El sueño difumina daños pero no los borra]
  • El deseo de eliminar algo refuerza su existencia. Nada hay tan intenso como el último deseo de vivir [El que precede al fin. Suponiendo que exista un fin -----> O que haya un principio]. Entonces la fuerza del último segundo de vida es la semilla de otra nueva [Queremos borrar algo y le damos un nuevo aliento con nuestra inútil pretensión]. Nada pasaría si nos limitáramos a observar.
  • Buscar no garantiza hallazgos. Ni encontrar lo esperado. Sólo la búsqueda. Y sus riesgos o ventajas.
  • 危 [peligro] 機 [oportunidad]
  • 危機 [crisis]
  • Ahora no hay reflexión. Tal vez antes tampoco la hubo y se ocultaba en los pliegues de adormecidas redacciones. Tal vez la hubo y no sirvió. O así lo creen algunos [que en este momento decir y pensar son sinónimos]

Jo

No tener dinero es una mierda.

Bueno. No tener nada de dinero.

Estetactomía

Muerte a los estetas.

Redundante aunque profundo

Ya he perdido vuestras posesiones.

Clave

Sólo soy el reflejo de vuestro amor.