Hora de pasear al perro

En ocasiones comienzo a escribir una y otra vez frases que borro nada más doblar la esquina del teclado o al llegar al final del espacio marcado para la primera línea. Como si me fuera preciso comprimir el pensamiento y condensarlo en un inicio preciso, inimitable, ajeno a cuerpos y tipografías. Intentando no cambiar de opinión mientras defiendo lo que hace un segundo juzgué interesante. Dudo con las palabras. No lo hago con las imágenes. A veces me espanta tanta seguridad.

…….

Estoy abajo.

Impuro

No entiendo porqué se drogan los ciclistas.

Tampoco entendería que los monjes se masturbaran. Tengo limitaciones.

(Cambio de última hora. Algo mejor pensado): Lo de los monjes es comprensible. Siempre que no utilicen la mano izquierda. O la diestra. Ese asunto es lioso. O prolijo.

Revisited

Transmisión

Mi trabajo tiene algo que ver con la eficacia y con la limpieza. Soy un conductor en el sentido físico de la palabra. Es importante que el hilo de cobre, o de fibra, sea grande y esté libre de impurezas.

Dixit

No creo en héroes que no sean capaces de fregar los platos.

Bla

Eso que conocemos como mundo real me resulta aterrador. Toda esa gente de las televisiones, de los diarios, esa maraña de gritos, insultos, tópicos.

Estoy fuera, pero eso no me hace feliz. Me intriga pensar por qué hay tantas personas peleando en la puerta y mendigando una entrada.

Para el nuevo curso

  • Mandar a la mierda a quien lo merece (hecho y a la espera del acuse de recibo)
  • Hacerme una foto desnudo porque soy carnívoro
  • Escribir las gracias en el momento (luego se olvidan y se pierden y eso)
  • Declararme en público anarquista moderado
  • No guardarle rencor a Elena Ochoa