Sobre el autor
Txema Rodríguez comenzó a tomar fotografías, como muchos otros niños de la generación que alcanzó la adolescencia con el final de la dictadura, con una de aquellas cámaras de plástico que regalaban en las primeras comuniones. Ahora ya no se llevan obsequios tan humildes ni celebraciones tan cristianas.
Desde aquel día nunca ha dejado de captar imágenes. Lo hizo como un aficionado durante años hasta que un buen día, cuando ya pasaba de los cuarenta, descubrió que hacer fotografías es su vocación y su don. Así que haciendo gala de lo que puede definirse como valentía o locura transitoria lo dejó todo y se fue a Madrid, ciudad en la que vive en la actualidad. Hasta este momento ha sido, no necesariamente en este orden, peón de albañil, encofrador, camarero en bares de mala muerte, poeta, periodista, redactor jefe de un diario local, diseñador gráfico, director de marketing de una empresa azulejera, biógrafo de gente bien, escritor de un par de novelas que duermen en un cajón y lector compulsivo de Bernhard y Beckett.
A partir de 2005 inicia su andadura pública como fotógrafo con su participación en el Festival Internacional de la Imagen de Chaves (Portugal) y con la selección de una de sus obras para la exposición The Blink of an Eye, en el Midtown Loft de Nueva York. De igual modo, otro de sus trabajos, forma parte de una muestra que recorre las ciudades más importantes de Estados Unidos, y se incluye en la publicación PostSecret: Extraordinary Confessions from Ordinary Lives.
Sin pretensiones como fotógrafo “autor” y, en este sentido, muy lejos de las corrientes estéticas actuales, pretende desaparecer tras la imagen y dejar al espectador enfrentado a una realidad profunda, reflexiva y pura. Su fotografía se dirige al alma, más que a los sentidos.
