Archivo de Marzo, 2009

31 Marzo, Martes. 2009

Sistema

No estoy al tanto de los detalles en otros lugares. Por lo que respecta a este país no creo exista eso que llaman crisis de la prensa. (Dejó de existir el día en que sus editores entregaron a la niña desnuda como ofrenda al nuevo rico). Quisieron tener muchos medios y vendieron sus contenidos dejando en evidencia a los periodistas. Los anunciantes vieron que la información se podía pagar a precio de puta (cara entonces, barata ahora) mientras una camarilla de redactores competían por ver quién limpiaba mejor el trasero del todopoderoso empresario. Los lectores hemos recibido un trato despectivo, una mierda de contenidos, unas opiniones dirigidas, unas noticias recortadas (silenciadas si era necesario, a favor del que pagaba y en contra del que no), trozos con valor comercial, basura revendida una y mil veces, premios que ocultaban intercambios, críticas a favor de los lameculos del grupo de turno; una y otra vez las mismas tediosas crónicas, las mismas gastadas opiniones.
No creo que los de siempre hayan dejado de anunciarse.
Han visto que nadie se atreve a meterse con ellos y ya no hace falta ni dinero.
Basta con prometer calderilla.
A eso hemos llegado.


27 Marzo, Viernes. 2009

Sombras

Otro asunto espantoso.
(Las feministas tienen una opinión específica y supuestamente más autorizada sobre el aborto) (ignoro la razón, aunque es obvio su origen)
Si hay un campo fértil para la demagogia es éste. Se asocia al progreso y nadie quiere ser tachado de retrógrado, de modo que es fácil lograr apoyos irreflexivos. Además, no existe una postura civil contraria; la oposición parte siempre de las cavernas católicas. Unos y otros emplean manipulaciones.
No hay un espacio para la sensatez y la lógica. (O conmigo o contra mi) (Siempre nos movemos entre sombras de fascismos)
Es obvio que se destruye una vida. ¿Qué día? ¿Qué semana? ¿Qué conciencia?.
No juzgo a los demás, pero he de hacerlo conmigo mismo.
Por eso es tan terrible.
Tan triste, tanta superficialidad.


27 Marzo, Viernes. 2009

Crónica

Deduzco de lo que leo en ocasiones a ciertos fotógrafos (no por lo que escriben) (por lo que hacen). Existen varios niveles. Uno infantil, en el que se sacan la chorra para ver quién mea más alto. Enseñan sus equipos. Algo ridículo y vergonzoso. Otro adolescente, en el que confunden la técnica con el resultado mientras sus colegas alaban el resultado de unas imágenes lamentables; algo que engorda sus egos y les hace profundizar en los errores. Otro adulto, en el que se cita a los grandes maestros mientras se espera con falsa modestia a que aparezca la luz del estilo propio.
Casi me atrevo a decir que no hay nada menos fotográfico que los medios especializados.
(La naturaleza está fuera de lo natural)
En realidad tendrían que estudiar Filosofía para comprender que no se trata de lo que hay delante, sino de lo que está detrás.
De lo que se manifiesta.


17 Marzo, Martes. 2009

Revolución

Cierto tipo de personas asiste divertida al espectáculo de la pobreza ajena. Desde los áticos del centro de las grandes ciudades se esfuerzan por no perder detalle de este momento histórico para poder contar a sus nietos que estuvieron allí y fue terrible. Son los mismos que estuvieron en Francia en los sesenta y no se enteraron de nada hasta que vieron por la tele que ardía el país; entonces se apresuraron a contar cómo lanzaban adoquines a los policías.


12 Marzo, Jueves. 2009

Wrong

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Nuestros fantasmas rondan sin descanso esperando el momento idóneo. Algunas noches quedan para compartir impresiones; charlan, beben y se emborrachan. Su escándalo nos impide dormir. En ese momento no queremos llamar la atención y, sin embargo, todas las miradas apuntan a nuestros gestos insomnes. Como si nos hubieran descubierto hurgando en el cubo de la basura del vecino. En ese espacio incómodo donde el silencio no ahuyenta a los espíritus, donde no sabríamos qué decir si pudiéramos decir algo.


6 Marzo, Viernes. 2009

El inexplicable Alfred

Alfred Stieglitz. United States Library of Congress's Prints and Photographs DivisionLa diferencia entre un gran fotógrafo y alguien que simplemente hace una foto radica en la capacidad para explicar lo inexplicable. Como tal, cuando observamos una fotografía de esas características sabemos que contiene algo especial, con una fuerza equivalente a la dificultad para definir con exactitud de qué se trata. Algo que a menudo han olvidado los teóricos de la imagen, comisarios, galeristas y críticos de todo tipo (embriagados de explicaciones cabalísticas sobre las intenciones de los artistas) es que por muy loables que hayan sido los principios, las fotografías tienen su propia personalidad y se expresan por sus propios medios. Los desastrosos caminos hacia los que las tendencias artísticas contemporáneas han arrastrado a la fotografía tienen más que ver con un esteticismo vacío (también con la promoción de mensajes sin compromiso y sin crítica) que con un conocimiento real de su praxis. En este contexto degradante todo es posible, en especial confundir el medio con el soporte. Supongamos que se considerara todo lo impreso es literatura o todo lo cantado música. En contra de lo que la mayoría cree la entrada de la fotografía en el mundo comercial del arte sólo ha servido para subir de nivel a mediocres camarógrafos que nunca hubieran logrado contar una historia con imágenes en otros entornos (y siguen sin hacerlo, aunque lujosos libros detallen sus andaduras por la senda del tedio).

Alfred Stieglitz es, después de esta larga y tal vez innecesaria introducción. un grande entre los grandes. Y de quien quería hablar, como artista al que admiro profundamente y como referencia (tal vez la más importante) para mi trabajo. Alfred tuvo algo único, un don que algunos poseyeron antes y otros después, y que transforma sus imágenes en hechos excepcionales aunque en apariencia no lo sean. Si observamos, por poner unos ejemplos, fotografías como este retrato de la pintora Georgia O´Keeffe, el gran amor de su vida, o imágenes como A Snapshot: Paris, The Hand of Man o Dirigible asistimos al gran milagro de los grandes fotógrafos, ver donde otros están ciegos, mostrar la verdad; incluso en lo aparentemente simple, el rostro de la mujer amada o la gente andando por la calle. Stieglitz desaparece tras la cámara y a través de sus ojos sentimos la realidad de una forma nueva que nos emociona.

Su obra es enorme y llena de matices porque además fue un pionero en muchas técnicas y estéticas. Merece la pena ver algunas de ellas (aunque sea con las limitaciones que impone la tecnología virtual).

These are photographs that speak about the intoxicating desire Stieglitz felt for O’Keeffe, the allure of her physical presence, and the profound, palpable impact that one person can have on another.
Sarah Greenough

Portraits of Georgia O´Keefe. Victoria and Albert Museum
Stieglitz Collection. George Eastman House
Alfred Stieglitz: De la vanguardia al cuerpo de mujer. Por Marisol Romo.


3 Marzo, Martes. 2009

La ventana borrosa

Francesca WoodmanLas inquietantes ochocientas fotografías que Francesca Woodman (Denver, 1958-Nueva York, 1981) logró tomar en su breve vida son administradas con celo y cuentagotas por sus padres desde que decidiera poner fin a su vida saltando por una ventana. Todo en ella fue fugaz y hermoso, su deseo de huir, sus obsesiones, su figura borrosa. La técnica de Francesca {aunque no es lo que muchos considerarían una virtuosa} ha sido para mi una inspiración: luz natural, velocidades lentas y ventanas. Me gusta mirar sus fotos pensando que vive. Imágenes como Y un día más desperté sola en estas sillas blancas adquieren otro significado. Tengo la sensación de que los tópicos hacen mucho daño a sus fotografías, aunque es evidente que trataba de investigar sobre su dolor y de comprenderlo, ya que va más allá y pisa terrenos comunes al resto, aborda preguntas que todos nos hemos hecho, muestra miedos que todos hemos tenido. Francesca fue una gran psicóloga que jugaba con la identidad y con los símbolos. A la vez, se trata de una antifotógrafa que se mueve en el terreno de la libertad, de las referencias de todo tipo. Imágenes románticas, surrealistas o visionarias.

No soy un teórico de la fotografía. De hecho, no me interesan nada las explicaciones. Las palabras hacen mucho daño a la imagen porque ésta ya tiene su propio lenguaje y no encuentra acomodo en la expresión verbal. No se debe teorizar sobre una imagen, es como pretender escuchar con la boca. Siempre que alguien explica a otro lo que está viendo intuyo que me hallo en presencia de dos ciegos describiendo colores (y probablemente ellos serían más certeros). Se debe, en cambio, mirar. Imágenes tan inquietantes como Self portrait at thirteen, Angel Series o Yet, Another Leaden Sky.


2 Marzo, Lunes. 2009

Banality

La publicidad nos hace llorar mientras la vida nos resulta indiferente.
Nuestros perros duermen más tranquilos que sus hijos.
Creemos en lo que no vemos mientras apartamos la mirada para no creer lo que vemos.


1 Marzo, Domingo. 2009

El río

WaveBaja el río tan podrido que sobra disertar sobre las aguas cristalinas. Cadáveres, bolsas de basura, botellas vacías, pelucas, mercurio, plomo, políticos. Todo flota sobre la corriente o se hunde en algunos tramos para salir a flote unos kilómetros más abajo, en algún lugar en el que se acumulan restos de otros naufragios, donde se mezclan las mierdas y traban amistades que duran poco o mucho, según el caudal de esa temporada. Ya no queda vida en este ecosistema. Hace años que se vio al último animal agonizante mover las branquias sobre el fango y, desde entonces, sólo desperdicios. Hay quien sostiene que nunca el agua fue transparente, otros defienden las virtudes de las distintas gamas del marrón (hasta llegar al negro absoluto) como prueba de pureza. Hemos llegado a ese punto (como drogadictos desesperados) en el que nos basta con un tanto por ciento de verdad mezclada con veneno, a ese nivel de degradación en el que algo puro nos mataría en apenas unos segundos.

Toda esa mugre que ocupa la superficie del río, que se posa sobre su lecho, que enturbia su cauce hasta transformarlo en una cortina opaca, impermeable a la luz, ejerce sobre nosotros una fascinación letal. Nos quedamos horas sobre el puente viendo pasar ese caudal de mentiras, corruptelas, nepotismos y estafas; escuchando los cantos de sirena de quienes, desde la otra orilla, nos llaman a gritos asegurando que nos hemos equivocado de lugar y que si somos capaces de meter los pies en ese caldo repugnante comprobaremos que no lo es, que éramos víctimas de algún tipo de hechizo maligno, que el mundo real es una lucha en la que hay que ensuciar el alma para lavar el traje. Nos quedamos tanto tiempo que podemos comprobar que a este lado quedamos unos pocos. Tal vez seamos unos imbéciles, pensamos en ocasiones. Que estamos señalados y marcados.

Baja el río tan podrido que ya se ha abierto un debate sobre su misma naturaleza. Y uno, al fondo, propone recalificar unos terrenos, construir un nuevo cauce y llamarlo Ciudad de la Transparencia. Con mayúsculas. Que confieren seriedad.



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